El sistema de salud chileno enfrenta una tensión permanente por la falta de oportunidad en la atención y las crecientes listas de espera, situaciones que afectan a millones de personas y revelan una profunda ineficiencia en el uso de las capacidades del recurso humano disponible. En este escenario, avanzar en el reconocimiento de las especialidades del conjunto de las y los profesionales de la salud se vuelve una urgencia sanitaria.
En este momento político, marcado por la apertura de un nuevo ciclo institucional para el país, desde Fenpruss creemos que es urgente avanzar en reformas que fortalezcan de verdad la salud pública. Para nosotras y nosotros, progresar implica reconocer plenamente el desarrollo profesional del equipo de salud y actualizar el modelo de atención hacia uno más integral, interdisciplinario y centrado en las necesidades reales de la población. El reconocimiento de la especialización es una pieza clave de este camino.
Como Fenpruss sostenemos que no bastan las mismas recetas para transformar profundamente la experiencia de atención de la población. Por ello, consideramos indispensable abrir una conversación seria y estratégica sobre un cambio en el modelo de atención, cuya orientación excesivamente biomédica limita la capacidad del sistema para responder a la complejidad sanitaria actual. Reconocer plenamente la formación avanzada del conjunto del equipo de salud es un paso clave para impulsar esa transformación.
Profesiones de áreas como la enfermería, obstetricia, kinesiología, tecnología médica, nutrición o psicología, entre otras, acceden hoy a formación avanzada que el sistema no reconoce ni integra plenamente, desaprovechando competencias que podrían contribuir de manera decisiva a mejorar la resolutividad del sector público de salud.
En Chile solo la profesión médica cuenta con un marco regulatorio formal de especialización, lo que constituye una limitación estructural para un sistema cuya complejidad requiere equipos interdisciplinarios con funciones avanzadas. Esta ausencia normativa impide que los profesionales regidos por la Ley 18.834 expresen su formación especializada en mejoras de carrera, responsabilidades diferenciadas o reconocimiento económico.
El país, en consecuencia, ha generado una paradoja: el sistema promueve formación avanzada, pero no crea las condiciones institucionales para ponerla al servicio de las necesidades sanitarias de la población.
La evidencia internacional es clara en señalar que los sistemas de salud más resolutivos son aquellos que permiten que todos los integrantes del equipo de salud ejerzan al máximo de sus competencias. La Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial promueven desde hace más de una década el fortalecimiento de modelos de redistribución segura de funciones y reconocimiento de especialidades no médicas, por su impacto en el aumento de cobertura, la disminución de tiempos de espera y el fortalecimiento del primer y segundo nivel de atención.
Estos modelos han demostrado que, cuando se valoriza la contribución especializada de todas las profesiones que componen los equipos de salud, la oferta asistencial se amplía y se mejora la oportunidad diagnóstica y terapéutica de la ciudadanía.
Fenpruss ha defendido históricamente la salud pública y los derechos laborales de quienes la sostienen, y por ello apoya firmemente avanzar en un marco regulatorio que reconozca la especialización del conjunto de profesiones sanitarias. Este paso permitirá valorar el rol esencial que desempeñan las y los profesionales en la resolución de los problemas de salud y, al mismo tiempo, fortalecer la carrera funcionaria, generando condiciones laborales que incentiven la permanencia, el desarrollo profesional y la calidad del trabajo en el sistema público. Reconocer especializaciones no es solo una medida técnica: es una decisión estratégica para mejorar el servicio que se entrega a la ciudadanía.
Este tipo de reformas permitiría abordar de manera efectiva las brechas de acceso y la sobrecarga que hoy enfrentan los equipos clínicos, ampliando la capacidad de respuesta del sistema y reduciendo cuellos de botella que afectan directamente las listas de espera.
Contar con profesionales especializados formalmente reconocidos habilitaría modelos de atención más colaborativos, distribuiría mejor las cargas de trabajo y favorecería la atención en territorios donde la disponibilidad de médicos es limitada. La salud pública chilena podría así avanzar hacia un modelo más equitativo, moderno y adaptable a la creciente complejidad epidemiológica del país.
Para Fenpruss, reconocer la especialización del conjunto del personal de salud es un avance necesario para fortalecer la resolutividad, mejorar el acceso y optimizar el funcionamiento del sistema sanitario chileno. Es momento de que Chile incorpore plenamente las capacidades de todos quienes cuidan la salud de la población, avanzando hacia un modelo que valore su aporte y mejore de manera sustantiva la atención que reciben las personas.



















