Dos proyectos de país frente a la igualdad de oportunidades que Chile necesita

Dic 11, 2025 | Editorial, Fenpruss, Igualdad de Oportunidades

En Chile vivimos un momento histórico marcado por la segunda vuelta presidencial, un hito que no se juega únicamente en el terreno de las propuestas técnicas ni en la simple enumeración de medidas. Mirado a través del cristal de la Secretaría de Igualdad de Oportunidades Fenpruss, consideramos necesario comprender cuál es el modelo de sociedad que cada candidatura impulsa, para así elegir aquella más consistente con nuestros intereses.

Es imperativo saber qué áreas de la sociedad busca transformar para avanzar o si busca retroceder en derechos conquistados y, por ende, conocer qué implicancias tendrá cada programa de gobierno para las mujeres, las diversidades, los pueblos originarios, las juventudes, las personas mayores, las personas con discapacidad, las personas neurodivergentes, las personas migrantes y quienes sostienen día a día el sistema público de salud: las y los trabajadores.

Un Chile que reconoce desigualdades estructurales: la propuesta de Jeannette Jara

El proyecto de Jeannette Jara se enmarca en la comprensión de las desigualdades como fenómenos estructurales que atraviesan clase, género, territorio, identidad, edad y origen. Su programa se articula en torno a la idea de derechos sociales universales, cohesión social y fortalecimiento del Estado junto con la conciliación laboral y familiar, el reconocimiento del trabajo de cuidados —fuertemente feminizado— derechos reproductivos, el fin de la violencia de género y la dignificación de las condiciones laborales.

Reconocemos que éstos son pilares que permiten avanzar hacia espacios sociales y laborales más justos y menos precarizados. Esto no es menor: sin resguardo explícito de derechos, no existe posibilidad de construir entornos laborales y comunitarios libres de violencia, discriminación y desigualdad.

Un país anclado en el orden conservador: el proyecto de José Antonio Kast

El proyecto que encarna José Antonio Kast ofrece una visión diametralmente opuesta a la anterior. Más allá del tono moderado recubierto con silencios y evasivas, el eje estructural de su propuesta -el “Gobierno de Emergencia”-, centrado en seguridad, control migratorio y orden público, desplaza a un segundo plano los derechos humanos, la equidad de género, la diversidad y la justicia social, y mantiene la matriz conservadora que ha caracterizado a sus candidaturas previas: restringir avances en derechos fundamentales, debilitar la institucionalidad de género y reducir el rol del Estado en la protección social.

Aunque su programa contempla iniciativas sectoriales para personas con discapacidad, neurodivergencias o personas mayores, éstas se ofrecen sin transformar las estructuras que reproducen la desigualdad. No existe enfoque interseccional, no hay reconocimiento de la multiplicidad de violencias ni de cómo se entrelazan con la clase, el género o el territorio. Se ofrecen medidas específicas sin un proyecto de justicia, generando una idea de inclusión decorativa en un marco estructural excluyente.

Lo que realmente está en juego: el modelo de sociedad

La pregunta de fondo es simple, pero decisiva: ¿Queremos un país que conciba la igualdad como un derecho estructural o uno que la reduzca a programas asistenciales acotados, sin transformar las bases de la desigualdad?

Por un lado, el proyecto de Jeannette Jara amplía derechos, impulsa cuidados y protege a quienes trabajan. El proyecto de Kast propone retrocesos en derechos laborales, de género y de diversidad sexual, reforzando estructuras de exclusión.

El proyecto de Jeannette Jara abre caminos para la incidencia sindical, la participación y la equidad como valores institucionales del Estado. El otro reduce esos espacios, debilitando la voz de quienes sostienen el sistema público de salud, los y las trabajadores.

La responsabilidad histórica de la igualdad de oportunidades

Para nosotras y nosotros la igualdad de oportunidades no es solo una consigna; es ante todo una convicción permanente por redistribuir el poder para hacer una sociedad más justa, equitativa y accesible para todos y todas, teniendo presentes nuestras diferencias. La desigualdad no es un accidente, sino el resultado de decisiones políticas y condiciones históricas.

Evaluar las candidaturas desde su voluntad de transformar la realidad en sentido positivo desde la equidad, revela no solo diferencias, sino la existencia de dos proyectos de país radicalmente distintos entre uno que ofrece más oportunidades para todos y todas y otro, mayores restricciones y limitaciones.

Para Fenpruss y su Secretaría de Igualdad de Oportunidades, esta elección no implica solo un gobierno de cuatro años, sino que define la orientación ética, política y social del país para la próxima década. Y por ello no podemos —ni debemos— ser neutrales frente a proyectos que ponen en riesgo años de avances en derechos, participación e inclusión.

Nuestra responsabilidad es señalar claramente las consecuencias entre una u otra opción, de manera que nuestros asociados tengan a la mano la mirada de su sindicato en la intimidad del voto que funda la democracia… Y es precisamente esa democracia la que hoy está en juego.

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