La Confederación Fenpruss se declara en estado de alerta ante la instrucción del Ministerio de Hacienda respecto de la implementación de un plan de ajuste fiscal que contempla reducciones del gasto público aplicables a los distintos servicios del Estado.
Como organización que representa a las y los profesionales de la salud pública centralizada, consideramos imprescindible advertir sobre los efectos que estas medidas generarán en áreas estratégicas para el bienestar de la población en la red pública de salud.
Para nuestro sector, este hecho constituye una señal de alarma. La red pública de salud enfrenta desde hace años importantes restricciones presupuestarias y una creciente demanda asistencial. En ese contexto, la instrucción de ajuste fiscal se traduce en una reducción de $517 mil millones de pesos (equivalente al 3% del presupuesto 2026), que derivará en limitaciones en la capacidad operativa de los establecimientos, especialmente si termina afectando recursos asociados a la dotación de personal y a la compra de servicios. La brecha de profesionales se profundizará.
La experiencia reciente ha demostrado que debilitar la inversión en salud pública genera consecuencias directas en la capacidad del sistema para responder a las necesidades de la ciudadanía. Tras la pandemia de COVID-19 quedó en evidencia la importancia de contar con un sistema sanitario fortalecido, con recursos suficientes y con condiciones adecuadas para el trabajo de sus equipos.
Los datos son elocuentes: según la OCDE (Health at a Glance 2025), aunque el gasto en salud aumentó durante la emergencia hasta alcanzar un promedio del 9.3% del PIB en los países miembros, la inversión en prevención ha vuelto a caer a sus niveles históricos del 3%, tras un breve aumento del 6% durante la crisis. En América Latina, la OPS advierte que los niveles de inversión han retornado a la tendencia de 2019, comprometiendo los avances logrados en infraestructura y tecnología. Pensar que el sistema puede absorber la demanda postergada y las secuelas del «long-COVID» sin recursos adicionales es, técnicamente, un error de diagnóstico.
Como Fenpruss reafirmamos que los esfuerzos por mejorar la eficiencia fiscal deben resguardar la capacidad del Estado para garantizar derechos sociales. Fortalecer la salud pública y el trabajo decente son condiciones esenciales para asegurar prestaciones oportunas y de calidad a toda la población. Precarizar al Estado no puede ser el camino para enfrentar los desafíos fiscales del país.
Finalmente, hacemos un llamado a la ciudadanía a resguardar el rol del Estado y su capacidad de entregar servicios esenciales, especialmente en el ámbito de la salud. Fenpruss se mantendrá atenta a cómo estas medidas se materialicen en nuestro sector, porque nuestro deber es defender el buen funcionamiento de la red pública de salud y el trabajo de quienes la sostienen día a día.
La salud pública es el derecho que nos iguala, y su desfinanciamiento es una factura que la historia siempre termina cobrando con vidas.



















